El capullo del silencio absoluto
La inmovilidad total es un estado poco frecuente. El cuerpo, en la vida despierta, casi siempre está al menos en micromovimiento: pequeños ajustes, cambios de posición, los ligeros desplazamientos que mantienen la comodidad y la orientación. La momificación elimina todo esto y, al hacerlo, elimina una capa de experiencia a la que estamos tan acostumbrados que rara vez nos damos cuenta de que existe.
La envoltura se realiza lenta y deliberadamente, prestando atención al cuerpo concreto que se está envolviendo. Cada capa es un paso más hacia el estado que constituye el destino de la práctica: un cuerpo que no puede moverse, que no puede reorientarse, que no puede responder físicamente a nada de lo que ocurre a su alrededor.


Se trata de un estado extremo de restricción, más completo que cualquier atadura que permita la articulación, y el efecto de llegar a él es proporcionalmente profundo.
Dentro de la momificación completa, la experiencia interna se intensifica precisamente porque desaparecen las opciones externas. La mente, privada de los movimientos habituales del cuerpo, se vuelve hacia dentro. La respiración, controlada, rítmica, el único movimiento voluntario que queda, se convierte en el ancla. Cada sonido procedente del exterior de la bobina llega amplificado, cada roce con la superficie exterior comunica con una claridad inusitada. El tiempo cambia de calidad; los minutos se alargan, la sensación se hace más específica.
El estado que describen las personas que han estado momificadas durante periodos prolongados se caracteriza siempre por una cualidad de rendición que describen como más completa que cualquier otra forma de restricción: no la rendición del movimiento, sino la rendición de la posibilidad de movimiento. No hay nada que hacer, nada que gestionar, nada que decidir. El cuerpo está contenido y cuidado enteramente por otra persona. En esta pasividad absoluta, algo que rara vez está disponible en la vida cotidiana se vuelve brevemente accesible: el descanso completo y sin complicaciones de estar completamente sostenido.

