El portal de la sensibilidad
Los pezones se encuentran, en términos de densidad neuronal y conexión directa con los centros emocionales y eróticos del sistema nervioso, entre las zonas más sensibles del cuerpo humano, en personas de todos los sexos, aunque el grado varía individualmente. Esta capacidad de respuesta los convierte en una vía inusualmente directa hacia estados que normalmente tardan mucho más en alcanzarse: la estimulación aquí llega al sistema nervioso de forma rápida y específica, produciendo efectos que se irradian desde esta pequeña zona hacia territorios mucho más amplios.
El juego del pezón funciona mediante una progresión: el primer contacto, a menudo más ligero de lo esperado, establece la sensibilidad.


A continuación, un aumento gradual de la presión, el calor, la tracción, cada escalada trazada, calibrada para lo que se mueve hacia el placer en lugar de alejarse de él. La diferencia entre la sensación que se abre y la que se cierra se percibe en la calidad de la respiración, en los músculos del pecho y los hombros, en los sonidos involuntarios que produce el cuerpo antes de que la mente decida si los permite.
Con práctica y atención, la gama de sensaciones a las que se puede acceder jugando con los pezones se amplía considerablemente. Lo que empieza como una simple estimulación puede convertirse, con el tiempo, en un vocabulario complejo: distintas sensaciones producidas por técnicas específicas, cada una de las cuales produce su propia calidad de respuesta.
La persona cuyos pezones han sido explorados a fondo por alguien hábil y atento descubre que esta pequeña zona del cuerpo contiene todo un territorio, cartografiado de forma diferente en ella que en cualquier otra persona.
La calidad particular de esta práctica, su acción directa, su capacidad para producir estados alterados con relativa rapidez, su dependencia de una atención sostenida y calibrada, la convierten en una de las herramientas más eficaces disponibles en el BDSM. También es, para muchas personas, la más íntima: el pecho abierto y acicalado es específicamente vulnerable. Lo que aporta este lugar del cuerpo está cerca del corazón.

