La danza de la frontera
Llegar al umbral y ser detenido allĆ, repetidamente, deliberadamente, con precisión, es una de las experiencias mĆ”s desorientadoras y reveladoras que ofrece esta prĆ”ctica. La primera vez que ocurre, la mente protesta: esto deberĆa continuar, esto deberĆa resolverse, el cuerpo tiene su propia lógica y trayectoria. Y entonces no sucede. Y en esa suspensión se abre algo inesperado.
Cum Control es la prĆ”ctica de llevar a alguien al borde del orgasmo y mantenerlo allĆ, a travĆ©s de manual, oral, o cualquier combinación de tĆ©cnicas, durante el tiempo que la dinĆ”mica requiere.


La persona controlada no decide cuĆ”ndo se completa el arco. Esa decisión corresponde enteramente a otra persona. Este aparentemente simple cambio de autoridad sobre el propio cuerpo produce efectos que van mucho mĆ”s allĆ” de lo fĆsico.
El estado que se construye a travĆ©s de los bordes repetidos tiene una cualidad que pocas otras experiencias pueden reproducir. La mente se vacĆa de todo excepto del momento inmediato. No hay pasado, ni futuro, ni agenda, sólo el presente y la sensación que lo llena por completo.
Esta presencia forzada es algo que los profesores de meditación trabajan años para ayudar a los alumnos a conseguir; aquà se produce casi sin esfuerzo, impulsada por la urgencia del cuerpo.
La liberación final, si es que llega, es proporcional a todo lo que la ha precedido. Pero muchos de los que lo practican con regularidad se dan cuenta de que lo mĆ”s interesante no es el final, sino la construcción: el largo estado sostenido de aumento de la sensibilidad, la calidad de la conexión que produce, la forma en que cambia el placer que se experimenta durante horas o dĆas despuĆ©s. Controlar el orgasmo de alguien es, en este sentido, controlar su estado. Es una de las formas de poder mĆ”s Ćntimas que existen.

